Mis Memorias de Ver los Primeros Pasos del Hombre en la Luna

Me acuerdo que era de noche, muy tarde, cuando Mamá, Papá, mi hermana Cristina y yo nos sentamos frente al televisor, en el departamento de mi familia en Buenos Aires en la calle Arenales, para ver a la humanidad hacer historia. Era el 20 de Julio de 1969, yo tenía 10 años, y en pocos minutos íbamos a ver a Neil Armstrong y a Buzz Aldrin caminar en la Luna.

Footprint

Credit: NASA

La transmisión del evento en sí misma era un milagro de la tecnología moderna, y no me estoy refiriendo sólo a la transmisión desde la Luna sino también a la transmisión desde los Estados Unidos. Hoy es rutina, pero en esos días la frase “Vía Satélite” era exaltada en la pantalla del televisor y el efecto te hacía palpitar el corazoncito un poco más a medida que se te achicaba el mundo y se te abría al mismo tiempo. Los grandes acontecimientos mundiales eran transmitidos en vivo gracias a esa tecnología que nos traía la nueva era espacial. El problema es que el enlace televisivo no siempre funcionaba y más de una vez te quedabas sin poder participar del gran evento global.  Esa noche la transmisión sería una de las tantas variables en juego, que por suerte cooperó exitosamente para brindarnos uno de los momentos más inolvidables en nuestras vidas.

Los contrastes presentes en ese comedor de diario eran típicos de lo que vivíamos en el medio de ese siglo vertiginoso que fuera el siglo 20. Mi padre, nacido en el año 1911, había seguido en 1923 la pelea de Firpo vs. Dempsey en New York, por medio de una radio a galena (una radio muy primitiva que usaba un cristal y un filamento como diodo demodulador: http://es.wikipedia.org/wiki/Radio_a_galena ) que él mismo había construido con su hermano; en ese momento la única radio en su barrio en Lima, provincia de Buenos Aires! Las llamadas telefónicas a larga distancia se tenían que pedir por anticipado y luego de decirte “la demora,” la operadora te llamaba varias horas después para establecer la comunicación. Mi madre no hacía mucho que cocinaba en el horno a kerosén en la chacra que tenía la familia en Río Negro. Pero el futuro se nos venía encima, y para jóvenes de todo el mundo se nos abría un mundo de posibilidades, aspiraciones, y esperanzas.  

Las imágenes en blanco y negro (si hubieran sido en color igual no hubiera importado, porque la televisión en color no llegaría a la Argentina hasta el mundial de 1978) en la TV no eran muy nítidas, algo no muy sorprendente dada su procedencia. Pero en ellas podíamos distinguir la escalerilla por la cual un miembro de nuestra especie estaba por desembarcar en un nuevo mundo. Me acuerdo haberme preguntado como habían logrado poner una cámara de televisión con esa perspectiva. Me enteré luego de que la cámara estaba montada en el exterior del Módulo Lunar, en un compartimiento desplegable que Neil Armstrong abrió desde el porche del vehículo con el tirar de una manija (http://www.hq.nasa.gov/office/pao/History/alsj/a11/ap11-S69-31575.jpg   http://www.myspacemuseum.com/mesa.htm). Por suerte la NASA tenía muy claro que un momento come ése merecía ser documentado para la posteridad lo mejor posible (los “Apollo nerds” como yo pueden leer más detalles sobre las cámaras de TV que se utilizaron en: http://www.hq.nasa.gov/alsj/ApolloTV-Acrobat7.pdf ).

Con nuestras narices pegadas al televisor y el corazón en la boca finalmente pudimos discernir la silueta de Neil bajando la escalerilla. La verdad es que no me acuerdo los detalles del audio que acompañaba las imágenes. Si sólo era la comunicación entre Neil y Houston Control entonces seguro que no entendía nada, porque mi cerebro todavía estaba peleado con la lengua inglesa, la cual me llevaría años conquistar.

De lo que sí me acuerdo es de mi terror cuando claramente noté que Neil tuvo que pegar un salto enorme desde el último escalón de la escalerilla al suelo lunar (en realidad sobre la plataforma circular en la pata del Modular Lunar). Mi terror instintivo se basaba en la incógnita de si Niel iba a poder treparse a la escalera nuevamente con un primer escalón tan alto y trajes espaciales que impedían mucha agilidad. Quién diseñó ésto? Qué ridículo sería si fallaban en un detalle tan simple! Por supuesto estos pensamientos eran más que nada sensaciones instantáneas que rápidamente fueron calmadas cuando Neil, preocupado por lo mismo, decidió pegar un gran salto para treparse exitosamente de nuevo a la escalerilla y así probar que no iba a ser turista permanente de la Luna. Qué alivio!

Mi instinto de ingeniero grabó en mi memoria ese pequeño detalle de la primeros pasos del hombre en la Luna. Luego me enteré de que los pormenores de lo acontecido estaban claramente presentes en el diálogo de Neil con Houston Control, que se puede revivir en: http://www.youtube.com/watch?v=CtwSgvstl8c. Horas antes, el alunizaje había sido tan suave que los amortiguadores en las patas del Módulo Lunar se comprimieron mucho menos que lo esperado, dejando así una distancia de más de un metro de alto entre el último escalón y el suelo lunar! En el video, después de comprobar que podía retornar de donde vino, se puede escuchar a Neil describir calmadamente la situación con la escalerilla como “adecuada”! (Esta frialdad y control del primer hombre en la luna fue una constante en su legendaria carrera, lo cual seguramente influenció su selección para tan importante misión).

Minutos después, Neil finalmente daría su primer paso sobre el suelo lunar propio pronunciando la famosa frase: “Un pequeño paso para un hombre, un paso gigante para la humanidad”.  El silencio esa noche en ese comedor de diario era casi absoluto; una mezcla de alegría y emoción ataba un nudo en nuestras gargantas.

Posteriormente, seguimos atentamente primero a Buzz Aldrin bajar por la escalerilla y hacer pie en suelo lunar, luego a los astronautas izar la bandera de los Estados Unidos y juntar muestras lunares para traer a la Tierra. Como en una escena de ciencia ficción se veían las siluetas casi fantasma de los astronautas moverse con gran facilidad de un lado al otro. La sensación de que lo que estábamos presenciando en esa pantalla estaba siendo visto por millones de personas de todas las culturas y credos, y de todos los rincones del mundo, se hacía presente en cada instante y nos unía, al menos por un breve lapso de tiempo, en una sola humanidad, y nos daba infinitas esperanzas.

Lamentablemente no pude encontrar ninguna grabación de la televisión argentina de esa noche.  Pero si encontré estas escenas del documental “For All Mankind”que muestra lo que aconteció esa noche con gran detalle: http://www.youtube.com/watch?v=QMSJI45xE6g

Ya terminada la transmisión en la madrugada del lunes 21 de Julio, nos fuimos a dormir cada uno cambiado un poquito en forma diferente por lo que acabábamos de ser testigos. Para mis padres, lo acontecido tal vez representaba aún otro de los eventos y avances dramáticos del siglo 20 que ya les había tocado presenciar entre guerras mundiales, avances en las comunicaciones, medicina, y transporte.

Para mí, lo vivido en las horas previas encendió una llamita, que ardería aún más fuerte con la llegada a Marte del Viking en el 1976, y que a la larga me llevaría a otras tierras en el intento de ser parte de ese futuro y de esa promesa que el Apollo puso a nuestro alcance.

Apollo 11 Control Room

Foto en el histórico Centro de Control del Apollo en Houston.

En este blog mi intención es de compartir con ustedes algunas de mis experiencias en este viaje personal que me acercaría a los héroes de mi juventud y a los lugares mitológicos asociados con esa noche de Julio y otras que vinieron después. Espero que les guste.

@MigOnMars signing off…

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Comments

  1. Que hermoso lo que a escrito. Lo felicito y espero que sea de inspiración para muchos argentinos que como yo sueñan con estar en NASA.

    • Pablo,

      Me alegro que te haya gustado. Eso me alienta para seguir con mas relatos e historias en el blog.

      Te cuento que si bien la NASA sigue siendo un destino importante para quienes quieran seguir la carrera espacial, en el CONAE, la agencia espacial Argentina, se están haciendo proyectos de primer nivel tecnológico, algunos en cooperación con la NASA.

      Abrazos,

      Miguel

  2. Pablo Luis Klein says:

    Estimado Miguel,
    estas memorias que has escrito acerca de tu experiencia aquella noche del 20 de julio de 1969 me trajeron a la mente la imagen de mí mismo, con solamente 5 años de edad, sentado boquiabierto frente al televisor, también junto con mis padres, siguiendo las alternativas del alunizaje. Aún hoy, después de tantos años, me sigue asombrando la epopeya que fue la misión Apolo.
    Siempre me ha maravillado todo lo relacionado al Universo en el que vivimos y el avance de los conocimientos que el ser humano ha ido adquiriendo acerca del mismo.
    Me acuerdo que un día, cursando la secundaria en el Colegio Nacional de Buenos Aires, nos llevaron al microcine y, para mi sorpresa, asistimos a una conferencia que nos brindó una compatriota acerca de, si mal no recuerdo, la misión Voyager. Nos contó que ella trabajaba el el área que se encargaba de enviarle las instrucciones a la sonda. Sinceramente no recuerdo cómo se llamaba. Esa conferencia fue un evento que nunca me voy a olvidar. Me acuerdo también del orgullo que sentí por el hecho de que un argentino estuviera desarrollando tan importante labor en semejante proyecto.
    Es el mismo orgullo que siento ahora por tener otro compatriota que con sus sueños, dedicación y esfuerzo supo ganarse un lugar importante en la historia del conocimiento del ser humano.
    Te felicito por haber mantenido esa llamita encendida con pasión, paciencia, estudio y dedicación, y que el futuro te depare muchas más satisfacciones y mucho más conocimientos.

    Un cordial saludo desde Argentina.

    Pablo L. Klein

    • Pablo,

      Me hiciste emocionar con tus palabras, gracias!!

      Yo también sigo asombrado con lo que hicieron en el proyecto Apollo. Cuanto más aprendo del tema espacial a través de mi trabajo, más es mi respeto por lo que hicieron con herramientas mucho más primitivas que las nuestras de hoy. Si, es cierto que tenían un presupuesto casi ilimitado para lograr el objetivo, pero el dinero tiene sus límites. Se necesitó inteligencia, esfuerzo, y muchísimo coraje, y nada de eso no se puede comprar con dinero.

      Muchas gracias por tu apoyo y tus lindos deseos!

      Un gran abrazo,

      Miguel

  3. Humberto says:

    Gracias por compartir ese momento con nosotros. Trataré de leerlo a mis alumnos de un colegio técnico del interior. Ojalá puedan sentir, aunque sea en parte, ese entusiasmo mezclado con curiosidad que nos impulsó a muchos por esta vocación. Un abrazo desde Córdoba.

  4. Querido Miguel: con mucha emoción he comenzado a leer este blog, y me da gusto que hayas decidido volcar tus experiencias y vivencias de todos estos años de trabajo duro, de esperanzas, lejos de la familia y de tu país, de sueños y realidades, de objetivos, perspectivas, proyectos, algunas frustraciones, añoranzas, recuerdos…y sobre todo tu pasión por lo que haces, el orgullo de una haber formado una maravillosa familia que te ha apoyado constantemente en las buenas y las malas, y el reconocimiento de la NASA : “The NASA Exceptional Engineering Achievement Medal” por su trabajo con Curiosity!!! .
    Tu regreso a Villa Regina, Rio Negro, será muy emotivo y la familia entera sabemos cuales son los motivos. Esperamos tu relato en este blog!
    Me he tomado la libertad de enviarlo a Carlos Schulmaister quien ha tenido mucho que ver en tu próximo viaje, y a Guillermo Pirri que en sus paginas reginenses te ha seguido con emoción.
    Estaremos pendientes …tu hermano Jorge y yo lamentamos no poder acompañarte, pero estaremos contigo en esa entrega de merecidos reconocimientos a Salvador San Martin y a ti Ingeniero!
    Eres un orgullo para la familia y tu país!
    Un fuerte abrazo y todo nuestro amor.
    Edith Bruck de San Martin

    • Querida Edith,

      Me alegra muchísimo que te haya gustado la idea del Blog. Yo soy todavía un novato en este medio, pero yo creo que si uno vuelca sinceramente las vivencias de nuestros respectivos caminos de la vida, se escribe solo y la gente lo aprecia.

      Gracias por pasarle el blog a Carlos y a Guillermo! Buena idea!

      En cuanto a mi regreso a Villa Regina, si, tenés razón, va a ser muy emotivo, y por muchos motivos. De los tantos sacrificios a lo largo del camino a los que te referís, el elegir una profesión que no me permitió el lujo de mantener la chacra Don Vicente que hicieron nuestros padres, fué uno de los más difíciles y duros para mi. Yo digo que mientras uno se esmera para que los sueños se hagan realidad, a veces uno deja que la realidad se vuelvan sueños.

      De todas maneras, estoy feliz de volver al valle, ver a viejos amigos, conocer a nuevos, oler el perfume de la barda, y ver a los árboles en el comienzo de la primavera.

      Gracias Edith por tu apoyo y aliento durante toda mi carrera!

      Besos y abrazos.

      Miguel

  5. Gracias por compartir estas vivencias y sus sentimientos Don Miguel, es emocionante sobre todo para aquellos de nosotros a los que esto nos parece que el viajar en el espacio es como “hablar con Dios”

  6. Hola Miguel, sos un ídolo y también un muy buen ejemplo para muchos argentinos, entre los que me incluyo. Tendré mucho gusto en saludarte cuando vengas a Villa Regina.
    Un abrazo
    Carlos Schulmaister

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