Sputnik, Explorer, y “El” Baño

Estaba viendo nuevamente con mi mujer Susan la película “The Right Stuff”, que trata sobre los comienzos de la carrera espacial y es una de nuestras favoritas, cuando me acordé de una anécdota que me gustaría compartir con ustedes a través de este blog.

446px-Sputnik_1

Credit: U.S. Air Force

Primero un poco de historia. La carrera espacial estalla en escena con la sorpresiva puesta en órbita por la Unión Soviética del primer satélite terrestre, Sputnik 1, el 4 de octubre de 1957, pegando así un duro golpe al prestigio científico y tecnológico de los Estados Unidos. En este nuevo campo de batalla de la Guerra Fría los soviéticos se anotaban un gran triunfo, mientras los ciudadanos de occidente escuchaban en sus radios el “beep” transmitido por el Sputnik pasando sobre sus cabezas, lo cual engendraba terror y admiración por el enemigo ideológico.

La presidencia de Eisenhower tenía que responder rápida y efectivamente para parar la hemorragia de prestigio y seguridad nacional.  La NASA no se había fundado todavía y el Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL) donde yo trabajo en Pasadena, California, era un centro de investigación y desarrollo de cohetería del ejército de los Estados Unidos. El JPL ya había trabajado en una propuesta para poner el primer satélite en orbita terrestre como parte de las actividades científicas del “International Geophysical Year” (IGY) que tuvieron lugar desde julio de 1957 hasta diciembre de 1958. La propuesta del JPL utilizaba como primera etapa del cohete de lanzamiento al Redstone, un misil del ejercito de los EEUU desarrollado por Wernher von Braun, el genial y controvertido científico alemán cuyos misiles V2 causaron gran destrucción y pérdida de vidas en Londres durante la segunda guerra mundial (Finalizada la guerra von Braun y gran parte de su equipo de Peenemünde “RocketScientists” decidieron entregarse a los EEUU para luego ser trasladados e incorporados al arsenal que tiene el ejército en Huntsville, Alabama, transfiriendo así la tecnología de la V2 a su anterior enemigo. Este grupo de alemanes establecería las bases del poderío espacial estadounidense que ayudaría a este país a poner el primer hombre en la Luna el 20 de julio de 1969, ganando así la batalla final de esa guerra espacial que comenzó con el Sputnik 1). 

La administración de Eisenhower terminó rechazando la propuesta del JPL en favor del proyecto Vanguard, una propuesta de la marina estadounidense que utilizaba un cohete civil en lugar de uno bélico como era el Redstone de la propuesta del JPL. La preferencia de Eisenhower por un perfil puramente civil y científico para el lanzamiento del primer satélite terrestre respondía a razones que se conocieron varias décadas después, cuando el gobierno de los EEUU desclasificó Corona, el proyecto ultra-secreto que desarrolló los primeros satélites militares de espionaje.

La presidencia de Eisenhower, reconociendo que los vuelos espías de los aviones U2 sobre territorio Soviético eran cada vez más peligrosos y notando que los satélites podrían ser una plataforma de espionaje ideal para reemplazarlos, decidió a mediados de la década del 50 comenzar el Proyecto Corona. El problema es que en ese momento no había precedente internacional sobre la legalidad de volar un satélite sobre el espacio por encima de un país soberano. ¿Podría esa acción ser considerada como un acto de guerra por el país sobrevolado por el satélite? Décadas después nos enteramos de que era justamente para establecer ese precedente legal que el gobierno de Eisenhower decidió poner un satélite en órbita como parte del IGY. Para mejorar las chances de que la comunidad internacional, especialmente la Soviética y la China, no objetaran el vuelo de satélites extranjeros sobre su espacio, todo tenía que tener una índole estrictamente científica y civil. De ahí el rechazo de la propuesta del JPL con su cohete militar.

Pero la Unión Soviética con el lanzamiento exitoso del Sputnik utilizando un cohete puramente militar, le hizo el favor a Eisenhower de establecer ese precedente en una forma mucho más contundente que su propio plan, abriendo de esa forma las puertas al espionaje por satélites.

Si bien Eisenhower probablemente estaba muy contento con este resultado, el público estadounidense totalmente al margen de todas estas maniobras políticas, sentía su orgullo y su seguridad disminuida por la proeza tecnológica soviética. La presión para que los EEUU igualaran la hazaña Rusa aumentaba a niveles casi de histeria. El primer intento tendría lugar el 6 de diciembre de 1957 con el lanzamiento del Vanguard, resultando en un fracaso y humillación totales.

Explorer_1_conference

Pickering, Van Allen, von Braun
Credit: NASA

Ya establecido el precedente legal por el Sputnik, los EEUU se sacaron los guantes y llamaron al equipo experto de von Braun y el JPL para el próximo intento, Explorer 1. Resultó ser que este equipo, anticipando el fracaso del Vanguard, había ignorando las órdenes de sus superiores y habían seguido trabajando y preparándose en forma secreta. Esto les permitió estar listos para el lanzamiento el 31 de enero de 1958, es decir sólo 4 meses después del Sputnik 1.

El lanzamiento del Explorer 1 no sólo fué un éxito absoluto sino que sus instrumentos científicos hicieron el primer descubrimiento de la era espacial: Los Cinturones de Van Allen.

Con este triunfo bajo el brazo Eisenhower en julio de 1958 estableció la NASA como una agencia espacial y civil y en Diciembre de ese año transfirió el control del JPL del ejército a la nueva agencia espacial, y de esa forma el JPL comienza su famosa historia a la vanguardia de la exploración espacial planetaria.

Ya terminada mi lección de historia, que me llevó mucho más texto de lo que esperaba, les cuento mi pequeña anécdota.

Era enero del 2008 y el JPL se preparaba para celebrar a lo grande los 50 años del exitoso lanzamiento del Explorer 1. Los eventos culminaban con un gran almuerzo en el  campus del Laboratorio que tenía como invitados de honor a los participantes y sobrevivientes de esa misión histórica que cada vez, lamentablemente, son menos. La idea era que cada uno de ellos iba a ser acompañado durante el almuerzo por un miembro presente del laboratorio que, luego del almuerzo, se pondría a disposición del invitado de honor para llevarlo al lugar del establecimiento que les plazca. Yo tuve el honor y el placer de ser elegido para tal noble función.

Llegué a mi mesa ansioso de conocer al invitado de honor que me asignaron. Cuando lo vi no me decepcioné para nada Exp 1 Guest. Al contrario, el tipo, y no recuerdo su nombre, parecía salido de una película de ciencia ficción de Hollywood. Alto con un parche en un ojo y bastón en mano, con una gran sonrisa se presentó, presentó a su elegante señora, y comenzamos a hablar. Me contó que su función en el Explorer 1 era la de análisis y diseño de la trayectoria del cohete. También me contó que el día del famoso vuelo formó parte del equipo en el JPL que tenía que evaluar si la puesta en orbita del satélite había sido un éxito en base a información proveniente de estaciones de rastreo desparramadas por todo el mundo. En Washington el presidente Eisenhower esperaba ansioso la noticia de este equipo para el gran anuncio oficial.

Luego le pregunté si lo había conocido a von Braun. Su cara se iluminó y me dijo que sí, por supuesto. Me contó que se acordaba bien de una reunión muy intensa que tuvo lugar en el JPL y que contaba con la presencia del gran científico alemán.  En un momento de la reunión me cuenta que decidieron tomarse un recreo y él aprovechó para ir al baño. Sigue su relato, el cual yo todavía no sabía dónde apuntaba, y dice que estaba parado en el urinal cuando nota que en urinal de al lado se encontraba von Braun quien decide seguir la discusión técnica que habían comenzado en la reunión. El fulano continúa y explica: “Aquí estábamos los dos, miembro en mano, en medio de una profunda discusión técnica sobre el lanzamiento de un cohete en el que todo el país colgaba sus esperanzas.”

Yo no soy de avergonzarme mucho con tal lenguaje o escena pero me resultó rara la cosa y cuando miro a su mujer noto claramente que si ella hubiera podido hacer un agujero en el piso para desaparecer por la vergüenza, lo hubiera hecho.

Terminamos el almuerzo y me puse a disposición para llevar a mi invitado y su mujer a donde quisieran dentro del laboratorio. Primero fuimos a un par de lugares y él me contó detalles interesantes y coloridos de edificios e historias que yo no sabía. Luego me pidió que lo llevara al edificio donde él tenía su oficina durante el proyecto Explorer. No queda cerca, las instalaciones del laboratorio son muy extensas, separadas por parques y escaleras. Finalmente llegamos al edificio y me pidió ir al segundo piso. Llegado ahí me mostró su oficina que todavía estaba en el mismo lugar y seguimos caminando por los pasillos, cuando al pasar frente al baño se mandó adentro en forma decidida y sin anuncio previo. Yo me dí vuelta para entablar una conversación con su mujer mientras esperábamos que él terminara, cuando ella me dice con aire de resignación y ternura: “Ese es El Baño”.  Yo, lento como siempre, puse cara de no entender y ella me aclara: “El baño donde tuvo la charla con von Braun”. ¡Ajá! ¡Ahora entiendo, pensé! Este ritual era algo muy importante para él y estaba en sus planes de ese día desde el comienzo. De golpe se abre la puerta del baño y sale el pibe con una sonrisa de oreja a oreja. Me dice que ya estaba listo para dar finalizada la visita.

Los acompañé a la salida del laboratorio y nos despedimos afectivamente, preguntándome si alguna vez lo vería nuevamente.

Emprendí mi regreso hacia mi oficina reviviendo con una sonrisa los momentos tiernos y coloridos que acababa de vivir cuando noté que necesidades bilógicas requerían mi atención. Adivinen a qué baño fui…

@MigOnMars signing off.

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Comments

  1. Mig, gracias por estas anécdotas… sumamente interesantes.. !

  2. Estimado Miguel:
    von Braun siempre me pareció un personaje interesante o por lo menos yo tengo muy pocas referencias de él.
    Hace un año comenzamos en la facultad donde trabajo un pequeño grupo de rebotica para incentivar estudiaste de ingeniería. Este año hicimos vehículos pequeños muy básicos para que los chicos programen su comportamiento para un torneo que se realizo en noviembre.
    Sin compromisos y por su experiencia que nos recomienda como proyecto para continuar avanzando con el grupo.

    Saludos y gracias.

    PD: Su blog es muy bueno e interesante.

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